8.2.09

Dudas y certezas

En la cartelera cinematográfica y teatral de esta semana parece que la duda se ha puesto de moda. Hamlet, desde luego, estaría más que satisfecho al ver que su ejemplo sigue cundiendo unos siglos después...
1. Doubt (La duda)
La duda no es más que una obra teatral que , en efecto, sigue siendo teatro a pesar de haberse estrenado en salas de cine. Su director -ausente durante la hora y media de función: ¿realmente la ha dirigido alguien?- se limita a rodar, como si de un Estudio 1 se tratase, el texto que ya triunfara en Broadway y el West End. La obra tampoco es especialmente brillante, aunque tenga alguna que otra escena de cierto interés y, sobre todo, un buen final. Sin embargo, si por algo merece la pena sentarse en una butaca durante sus noventa minutos de duración, es por el excelente trabajo de su cuarteto protagonista. De la Streep y de Seymour Hoffman ya lo sabíamos (por cierto, absténganse aquellos que no soporten su técnica interpretativa, porque aquí la emplean al 100%), pero me ha sorprendido gratamente el personaje de Amy Adams, justa ganadora de un Oscar de reparto que no sé si se llevará, y -cómo no- los diez minutos en los que Viola Davis consigue dejar clavado al espectador en su asiento (impagable su diálogo -casi monólogo- con Meryl Streep). Por lo demás, una película poco brillante y más bien anodina en su puesta en escena, donde la dirección de actores es soberbia y, todo lo demás, más bien rutinario.

2. El encuentro de Pascal y Descartes
Este nuevo estreno de Flotats -a quien admiro por su trayectoria y por su capacidad como actor y director- es profundamente decepcionante. Se trata de un supuesto tour de force entre dos intérpretes donde, en primer lugar, hay un evidente desequilibrio entre los dos protagonistas. El actor joven se esfuerza, pero no llega nunca al nivel de su oponente, así que la lucha está perdida de antemano y la obra -consistente en un diálogo supuestamente filosófico entre ambos- se halla inevitablemente desequilibrada y coja desde el primer minuto de la función. El texto, pedante y vacuo, tampoco ayuda mucho. Se plantea la duda, en este caso, como motor de la ciencia y se debate sobre los fanatismos religiosos y su intromisión en el avance del pensamiento. Sin embargo, todo ello está condimentado con tal cantidad de anécdotas insustanciales y frases grandilocuentes que el debate se deshace sin emocionar ni un ápice al patio de butacas. Tampoco hay evolución en los personajes, que se mantienen planos e inamovibles a lo largo de todo el texto, sin que su autor haya sabido construir dos identidades que, muy al contrario, son solo dos tristes estereotipos. Para colmo, la dirección vuelve a ser, en este caso, inexistente. Un escenario casposo e incomprensiblemente feísta (con muebles que parecen sacados de una función escolar de bajo presupuesto), un uso de la luz pobre, limitado y prácticamente nulo, una falta de ideas de puesta en escena que resulta alarmante y, por último, una visión paupérrima y estatuaria de la obra (los dos personajes están sentados frente a frente durante la práctica totalidad del espectáculo: ya que el texto no ofrece alternativas, la dirección sí debería proponerlas) acaban de matar el mínimo interés del montaje y lo convierten en una función tediosa y, desde luego, más que olvidable. Lejos está de aquella Cena en la que Carmelo Gómez sí sabía darle la réplica a Flotats y en el que el debate político era realmente denso e interesante. Aquí no hay más que una exhibición de citas pretenciosas y vacías que se pierden en la memoria con mucha más facilidad que el horrible vestuario y peluquería de la función, digno candidato al premio a la peor caracterización teatral del año y causa más que probable de mis pesadillas durante la semana entrante.

5 comentarios:

coxis dijo...

A mí me ha encantado "La Duda", y eso que no he podido disfrutarla en V.O. Me gusta el texto, la historia y las interpretaciones (¿teatro filmado? pues puede que sí, pero los actores son tan buenos, tan buenos...)

Cinephilus dijo...

En lo de la interpretación coincido contigo, Coxis. No sé, a lo mejor le doy una segunda oportunidad. Sea como sea, hacía tiempo que no veía interpretaciones tan geniales en una peli. Un abrazo, colega ;-)

3'14 dijo...

Pues acabo de ver la Duda y debo decir que me ha dejado una profunda duda... Sólo por ese final, como tú apuntas, vale la pena verla y declinarse por valorarla como una buena película. Me hubiera decepcionado si hubiera empleado moralinas contra uno u otro bando.
No sabía que existiera previamente como obra de teatro. Quizás eso le reste mérito al film, pero sólo por difundirla merece mi aprobación.

SisterBoy dijo...

Estoy de acuerdo en que la dirección es deficiente y que Philip y Meryl dan un recital de sí mismos (y aunque a mí no me gusta Meryl eso a estas alturas ya es problema mio) pero creo que la propuesta de la película es tan buena que consigue imponerse a todo eso. A propósito quiero saber algo




SPOILERS



Por ese final que tanto aprecian se refieren a toda la escena de la conversación entre las dos monjas a ese derrumbe final del personaje de Meryl, por que estaría de acuerdo en lo primero y en desacuerdo en lo segundo.

3'14 dijo...

Respuesta a Sisterboy SPOILERS:

La conversación final, que no hace en mí si no que acrecentar la duda. El derrumbe lo otorgo más a la incapacidad por demostrar a ciencia cierta sus sospechas, que al hecho de mostrarse humana, fatigada y dolida consigo misma por haberse "alejado de Dios" por haber tomado una mentida como medio para alcanzar sus fines, habiendo roto su supuesto código de valores (no olvidemos el detalle de cuando recibe a la madre del chico en su despacho, la monjita, contraria a los avances tecnológicos, está disfrutando de lo lindo escuchando las noticias a través del walkman requisado). Pues de ser así, no me cuadraría que, con todo lo firme que se sostiene el personaje, en su testadurez e implacable comportamiento, mostrara esa debilidad.