29.3.09

Coming back

De regreso -¡al fin!- tras dos semanas de viaje. Para no extenderme demasiado -aún tengo que reponer fuerzas tras convivir con ochenta quinceañeros en el viaje a Andorra- haremos una breve sinopsis:
a) Munich...


Fascinante, interesantísimo, sorprendente. No creía encontrar una ciudad tan viva, tan cultural, tan abierta y tan cosmopolita. Ha reforzado mi pasión por Alemania y se suma por derecho propio a mi catálogo de ciudades favoritas. Nuestro hotel (el Cortina) todo un hallazgo, céntrico y lleno de encanto. Entre los restaurantes, destacaremos Brenner, el must de Munich, al que todo el mundo debe ir, según la guía Wallpaper, si solo dispone de una noche en la ciudad. Y, por último, en lo cultural, imprescindible la Pinakothek der Moderne, una galería donde el arte y del diseño contemporáneo conviven en un espacio excepcional.
Celebrar una cifra tan redonda como el número ocho en una ciudad tan desbordante de posibilidades ha sido, sin duda, una elección igualmente redonda. Tan rotunda y tan rutilante como nuestra sonrisa al compartirla juntos...
b) Andorra...

Agotador, extenuante, especial y diferente. Tengo que reflexionar y evaluar la experiencia con más perspectiva. Hubo momentos geniales e instantes difíciles. Recuerdos que me despiertan la sonrisa y otros que me generan alguna que otra sombra. No ha sido, en general, como esperaba, ni en lo bueno ni en lo menos bueno. Supongo que ahora prima el cansancio y el desconcierto, así que es mejor esperar antes de hacer balances. Lo mejor, esos ochenta locos de quince años con los que he pasado las veinticuatro horas de esos cinco días. Y lo peor, supongo que el look nieve, que solo deja unos escasos centímetros de piel visibles ;-) Una experiencia que deja huella y de la que he aprendido mucho más de lo que creí que podría aprender. Y qué mejor que aprender de nuestros alumnos. Los adolescentes, cuando quieren dar lecciones, saben hacerlo mejor que nadie.
Y en el próximo post, comentario sobre esa pretenciosidad fallida e insípida titulada Los abrazos rotos... (Entre otras preguntas sin respuesta..., ¿¿¿hay alguna excusa para justificar el personaje, el vestuario, la peluquería y la interpretación de Rubén Ochandiano???)

5 comentarios:

inquilino dijo...

Welcome back, my dear!! Estoy deseando que me cuentes con pelos y señales. Yo también tengo mucho que contar, aunque muchísimo más prosaico, eso seguro :-)

Aún no he visto Los abrazos rotos, pero solo por la cantidad de grupos de Fans que están surgiendo en Facebook para "celebrar" el ¿curioso? vestuario de algunos de los protas ya me da muy mala espina.
Además, seguro que al final han cortado nuestro cameo. Pfff, no tienen ni idea de lo que es glamour ;-)

inquilino dijo...

Por cierto, estás monísimo vestido de Alberto Tomba :-P

Anónimo dijo...

"Osea", el look esquiador... Además en negro...
Cuentanos por favor!!!!!
De Rubén Ochandiano opino lo contrario que de tu look...
Besotes
Sinclair

Arual dijo...

Munich a mí me encantó, como ya te comenté he estado dos veces y repetiria, tiene un encanto especial, dicen que es la ciudad más viva de Alemania.
En cuanto al viajecito con 80 adolescentes... bufff... me alegra saber que has llegado sano y salvo.

SisterBoy dijo...

Esperaré impaciente el post almodovariano del que ya me hiciste una preview en mi casa