26.4.09

Al apagar los focos

Lo mejor de los estrenos, de las funciones, del agotamiento -pre y post obra- es, sin duda, la avalancha de cariño -sincero, próximo, intenso- de quienes acuden. La caricia de mi pareja, los abrazos de los amigos. Cada función es una excusa para rodearme de gente a la que quiero y cuya presencia, en cada nuevo montaje, me llena de alegría y de satisfacción. Soy consciente de cometer -a menudo- muchos errores. De ser muy imperfecto. De tener que mejorar en tantas y tantas y tantas y tantas cosas... Sin embargo, algo debo de haber hecho bien en estos años para estar -y sentirme- rodeado por tantos y tan excepcionales amigos. Por tanto cariño. Por tanta generosa complicidad. Una noche redonda... Gracias a todos vosotros por hacerla posible.

...rompiendo la media noche encima del escenario;
solo teníamos quince años y ahí supe lo que sería
dos corazones marcados para el resto de los días...
...eran maneras de vivir por un pedazo de sueño,
siempre que salgo a tocar, me acuerdo de aquellos tiempos.
Sigo buscando la verdad cuando se rompe el silencio,
siiempre que salgo a tocar, me vienen esos recuerdos...

23.4.09

La noche de los libros

En Barcelona, Sant Jordi. En Madrid, la Noche de los libros. En todas partes -gracias a Shakespeare y a Cervantes-, el Día del libro. En consecuencia, dejo caer aquí dos de las lecturas -una textual y otra cinematográfica: ¿no es el cine otra forma de literatura?- que más me han interesado recientemente...

1. Indignación, de Philip Roth

No es una novela perfecta, ni redonda, pero sí una obra interesante y con una hábil creación de personajes. La pluma de Roth sabe taladrar la conciencia del lector y, sobre todo, conoce los secretos para contagiarnos el estado de ánimo -el desconcierto, la ira, la desolación, la búsqueda, la angustia, la ansiedad- de su protagonista, arrastrándonos a nuestra propia adolescencia y, en el fondo, a cualquier edad, pues en todas tenemos esos miedos supuestamente adolescentes, esa necesidad de seguir construyéndonos con y a pesar de los demás. Es inevitable pensar en Salinger al leer esta obra, e incluso preguntarse por qué Roth no ha sido más ambicioso en su construcción, pero sus diálogos, sus aceradas descripciones y su capacidad para convertir una anécdota en toda una tragedia compensan sus carencias. La lectura no lleva más de una tarde -un par, a lo sumo- pero tampoco deja indiferente, como los best sellers policiacos -suecos o no- que hoy inundan las librerías. Roth no necesita tejer crímenes ni alimentar falsos suspenses para que nos interesen sus palabras, a él le basta contar (bien) una historia y reflexionar (con seriedad, pero sin pedantería) sobre las emociones y las redes (sociales, familiares e institucionales) que las sustentan, dificultan o impulsan.

2. Hace mucho que te quiero
Recién editada en dvd, esta película bien merece la oportunidad que no tuvo (al menos, no del todo) en las salas. No sé por qué no la vimos en su momento -supongo que se nos acumularían los títulos- pero ha sido un placer descubrirla y acompañar a los personajes (especialmente a esas dos grandes actrices, aunque no podemos olvidar lo acertado y necesario de los secundarios masculinos) en su dolorosísimo viaje. De nuevo, en este caso, la intriga -que la hay- es lo de menos y la información no se omite para intrigarnos o para jugar con nosotros, sino porque es necesario que la trama fluya con silencios y elipsis para darnos tiempo a conocer a los personajes en toda su compleja ambigüedad. Ni siquiera el final es evidente, aunque sí ligeramente catártico. Aun así, el autor evita lo lacrimógeno, lo facilón, y nos entrega un drama seco, profundo, intimista y que no se oculta en parafernalias culturalistas -como hace el último y fallido Almodóvar- para narrar una historia auténticamente emocionante. Hace mucho que te quiero contiene en cada escena mucha más emoción que Los abrazos rotos en todo su metraje, quizá porque la primera no renuncia en ningún momento al género al que pertenece y no necesita frases grandilocuentes para narrar el amor y el desamor de los personajes. Quizá porque utiliza con inteligencia dos herrramientas en las que el discurso cinematográfico se distingue de la literatura: la elipsis y el silencio, dos armas que si bien también son y han sido literarias, rara vez -con excepciones como el paseo en coche de Madame Bovary- han encontrado una expresión tan perfecta como encuentran en el vehículo del cine. Tampoco en este caso hay que esperar una obra maestra -en realidad, esperar algo así mata a cualquier obra artística: solo pueden serlo si les damos la oportunidad de emocionarnos-, pero sí es un filme diferente, interesante y muy adulto. Otra muestra de que mientras el cine español continúa enfrascado en el topicazo -con la moralina de Mentiras y gordas o el humor de brocha gorda y totalmente sonrojante de Fuga de cerebros y similares-, hay quienes -fuera de nuestras fronteras- siguen haciendo cine de calidad. Así que, a pesar de todo, nos queda la esperanza.

20.4.09

Estrenos y reestrenos

Semana movida desde el punto de vista teatral... Un estreno y una reposición muy especial. Aquí van las coordenadas, por si queréis acompañarnos.

1. Willkommen
Este martes 21 de abril, de 18 a 24 h., se celebra el Maratón de Monólogos de la Asociación de Autores de Teatro en La Casa Encendida, con textos de autores como Alfonso Vallejo o Paloma Pedrero, entre otros. Este año el Maratón se abrirá con el estreno de mi último monólogo, Willkommen, que será leído e interpretado a las 18 h. por el actor Juan Pedro Aparicio. La entrada es libre. Y prometo que, a lo largo de la semana, colgaré el texto en esta misma web.

2. CaVreadas

A pocos textos les tengo tanto cariño como a CaVreadas, una obra que estrenamos en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en el año 2000 (da vértigo pensarlo...) y que ahora reponemos para celebrar que seguimos juntos, que nuestra forma de hacer teatro sigue vigente y que, pese a la lucha cotidiana que supone mantener vivo esto que se llama teatro alternativo, nosotros no nos hemos rendido jamás. Así que, si os apetece, os esperamos este domingo 26 de abril a las 20 h. en la Sala DT (C/ Reina 8 - Metro Gran Vía).

Y por hoy, nada más que anunciar. Que se alce el telón...

14.4.09

Después de Praga

Todos nos insistían en que era una ciudad espléndida, pero ni siquiera así fuimos capaces de imaginar hasta qué punto. Cualquier lugar de Praga está lleno de arte, de historia, de belleza, de música y de literatura. Es natural que Mozart estrenara aquí dos de sus grandes óperas, Don Giovanni y -una de mis mayores debilidades-, La clemenza de Tito. Y también por eso fue emocionante asistir a esa Clemenza en el mismo teatro donde la estrenara el genial compositor. O colarse en un escenario de teatro negro. O visitar los sitios nocturnos de moda (más que recomendables). O cenar en un fabuloso restaurante art nouveau y recordar que su salón era uno de los escenarios fundamentales de la más que divertida Yo serví al rey de Inglaterra (una de las comedias que más me interesó el año pasado). Y, como último destino, el museo Kafka, donde lo que se expone -en realidad, nada especialmente espectacular- no es tan importante como la inteligencia con la que se exhibe, emulando algunas de las sensaciones que provocan sus títulos más conocidos, como El castillo, El proceso o, cómo no, La metamorfosis. Un viaje especialmente inspirador y que nos ha permitido retomar fuerzas para los meses que restan antes del verano. Un trimestre más breve de lo habitual y, sin embargo, con muchas actividades por delante.
De momento, y aunque daré más detalles en breve, la semana que viene me tocan dos estrenos. Un estreno absoluto, el del monólogo Willkommen, que será leído-interpretado en el Maratón de Monólogos de la Asociación de Autores de Teatro en la Casa Encendida el próximo martes 21 de abril, y un reestreno muy especial, el de CaVreadas en la Sala DT el próximo domingo 26 de abril a las 20 h. Y eso , de momento, es solo el principio de una evaluación muy movidita. Seguro que el recuerdo de Kafka -además de la ilusión de la ya inminente escapada a Londres en mayo- ayudan a remontar tanta actividad con entusiasmo...

5.4.09

Rumbo a Praga

Esta segunda evaluación ha sido tan intensa para mí como para mis alumnos. Y es que, igual que se hacían más complejos los contenidos del curso, también se sumaban nuevos retos y tareas en mi vida profesional y personal. Así, de forma anárquica y no siempre previsible, se han ido mezclando situaciones tan diversas como comprar mi primer coche y perderle -poco a poco- el miedo a conducir (ayer, justamente, hice mi primer viaje a solas: todo un hito). O retomar la tesis doctoral -abandonada desde hace tres años y vuelta a empezar ahora con muchas más ganas e ideas (imposible sin la ayuda de mi generosísimo director de tesis). O volver a escribir con regularidad y propósito -avanzar una novela eternamente pospuesta (y ahora ya real) y poner (casi) el punto y final a la nueva obra de teatro que montaremos para el próximo otoño. O comenzar de nuevo los ensayos con mi grupo y quitarle el polvo a montajes que esperaban ser llevados de nuevo a escena, como la función de CaVreadas que daremos en la sala DT este 26 de abril (si os apetece, allí nos vemos). O afrontar el reto de crear una revista en el instituto en el que trabajo, con la colaboración de unos alumnos más que generosos y un par de madres igualmente altruistas y capaces. O darme de bruces con situaciones injustas -en lo pedagógico, en lo académico, en lo escolar- y aprender a convivir con ellas sin perder la honestidad ni renunciar a mis principios. O asumir la responsabilidad de un viaje escolar y venir cargado de recuerdos -intensos- y, en cierto modo, también de interrogantes. O sentir por primera vez en mucho tiempo que el estrés se transformaba en cansancio y agotamiento que amenazaba con debilitarme en exceso y que me ha hecho pasar algunas semanas complicadas. O poner remedio buscando horas para mí, para leer, para ir al gimnasio -nunca me sentí tan en forma, tiene gracia...-, para ver cine y devorar dvds. O vivir diversas desilusiones con mi entorno más próximo y refugiarme en un necesario egoísmo, en mi ordenador, en volver a la palabra escrita ante las decepciones de ese mundo complejo y barroco de la amistad. O comprobar que los buenos amigos -los de verdad- son siempre los mismos, aquellos que incluso cuando no nos vemos, también están aquí, y se les siente cerca, porque da igual la evaluación o el curso del que nos examinemos: seguimos sentándonos en el mismo pupitre. O sentir que, ante el vendaval de acciones, de decepciones, de estrés, siempre están firmes los pilares de la pareja y de la familia, que puedo sentirme seguro y cuidado, que tengo la posibilidad de ronronear cuando mi espíritu felino lo requiere.

Por eso, porque ha sido un trimestre más que intenso, preparo hoy la maleta con tantas ganas. Porque nos escapamos los dos juntos, una vez más, porque vamos a descubrir a la vez esa Praga de la que todo el mundo habla y a la que, por uno u otro motivo, hasta ahora no hemos podido acercarnos. Porque mientras preparo la maleta suenan en mi IPod los últimos trabajos de Cooper -Aeropuerto- y la cantante griega Elefteria Arvanitaki -Mírame-, dos pequeñas joyas en sus respectivos géneros. Porque la música se vendrá con nosotros y conectaremos el IPod a todo volumen en los altavoces del hotel, un Mandarin Oriental como el que hace un año nos recibió en la Riviera Maya. Como el que no hace tanto nos permitió asomarnos también juntos a Nueva York. Quién sabe, tal vez nos topemos con Kafka -o con alguna de sus sombras semiexpresionistas- en nuestros paseos. De momento, parece que quedaremos con un tal Mozart y su clemente Tito, si la ópera checa lo permite.

Hasta el regreso, y como sintonía de despedida, aquí dejo una preciosa copla versionada por Elefteria y Buika. Como todo lo que hace esta mujer, es una maravilla.