14.4.09

Después de Praga

Todos nos insistían en que era una ciudad espléndida, pero ni siquiera así fuimos capaces de imaginar hasta qué punto. Cualquier lugar de Praga está lleno de arte, de historia, de belleza, de música y de literatura. Es natural que Mozart estrenara aquí dos de sus grandes óperas, Don Giovanni y -una de mis mayores debilidades-, La clemenza de Tito. Y también por eso fue emocionante asistir a esa Clemenza en el mismo teatro donde la estrenara el genial compositor. O colarse en un escenario de teatro negro. O visitar los sitios nocturnos de moda (más que recomendables). O cenar en un fabuloso restaurante art nouveau y recordar que su salón era uno de los escenarios fundamentales de la más que divertida Yo serví al rey de Inglaterra (una de las comedias que más me interesó el año pasado). Y, como último destino, el museo Kafka, donde lo que se expone -en realidad, nada especialmente espectacular- no es tan importante como la inteligencia con la que se exhibe, emulando algunas de las sensaciones que provocan sus títulos más conocidos, como El castillo, El proceso o, cómo no, La metamorfosis. Un viaje especialmente inspirador y que nos ha permitido retomar fuerzas para los meses que restan antes del verano. Un trimestre más breve de lo habitual y, sin embargo, con muchas actividades por delante.
De momento, y aunque daré más detalles en breve, la semana que viene me tocan dos estrenos. Un estreno absoluto, el del monólogo Willkommen, que será leído-interpretado en el Maratón de Monólogos de la Asociación de Autores de Teatro en la Casa Encendida el próximo martes 21 de abril, y un reestreno muy especial, el de CaVreadas en la Sala DT el próximo domingo 26 de abril a las 20 h. Y eso , de momento, es solo el principio de una evaluación muy movidita. Seguro que el recuerdo de Kafka -además de la ilusión de la ya inminente escapada a Londres en mayo- ayudan a remontar tanta actividad con entusiasmo...

2 comentarios:

Arual dijo...

Veo que por Praga todo bien, me alegro. Por aquí las minivacaciones pues pasaditas por nieve, agua y granizo, y muy curradas, me he pasado los cinco días prácticamente de bricolaje en la casa que estamos reformando en el pueblo. Sólo el lunes de Pascua que hizo bueno fuimos con los amigos a comer al campo y a tomar el solecito un poco. Pero bueno esperaremos que el verano sea más relajado. Un besote!!

Anónimo dijo...

¡Qué bien te sienta la K!