12.5.09

Emociones

1. Un cuento de Navidad

El título y su larga duración (dos horas y media) son los mayores problemas de este film francés. Por el contrario, y pese a ese nombre tan poco afortunado, la película encierra más de una agradable sorpresa, presentándonos una inesperada vuelta de tuerca al subgénero del cine familiar. La consabida reunión navideña no es, en este caso, más que una excusa para una película insólita, deshilvanada a conciencia, llena de silencios y de sobreentendidos -una gozada para quienes creemos que el espectador ha de ser activo y no contemplativo- en donde se pronuncian algunas de las frases más duras que he oído en los últimos años, como la declaración de desprecio mutuo entre la madre -Deneuve, siempre inmensa en su papel de sí misma- y su hijo. No es una película redonda, pero seguramente su ambición le impide serlo y, sin embargo, sí ofrece secuencias cómicas realmente inteligentes y escenas dramáticas que congelan la sonrisa, apoyadas por una estructura caótica e inspirada y por un reparto en estado de gracia (todos interpretan con intensa agudeza sus complejos y ambiguos personajes). El metraje, sin embargo, puede cansar al espectador, que habrá de sobrellevar la narración con inusitada paciencia. A cambio, se ofrecen historias llenas de secretos, de pequeñas y grandes maldades, de actos de generosidad silenciosa, de traiciones a gritos, de locura y de depresión, de rutina y de convivencia. En su conjunto, una propuesta que, cuando menos, merecía un paso más exitoso -al menos, más ruidoso- por nuestras pantallas. Aún pueden encontrarla en algunas salas y, sinceramente, creo que es justo darle una oportunidad. En ella conviven lo mejor y lo peor del cine francés. Y eso, aunque sea contradictorio, también es atractivo.


2. Eleftheria Arvanitaki
Una vez más volvió a emocionar a quienes esta noche hemos disfrutado de su concierto en Madrid. Elegante, hermosa, sutil, apasionada, rítmica, melódica, próxima... y dispuesta a presentarnos el triunfo del mestizaje en su último y asombroso disco. Cuanto más la escucho más me gusta y más me -nos- enamora su voz, su forma de emocionar con historias en las que ni siquiera el lenguaje es un problema. Como en el concierto de esta noche, su música es siempre sinónimo de emoción. Te esperamos pronto en este Madrid que hoy volviste a conquistar, Eleftheria. Muy pronto...

1 comentario:

Arual dijo...

Hemos puesto simultáneamente a nuestros posts el mismo título amigo Cinephilus, pero qué abismo hay entre tus contenidos y los míos. Definitivamente lo mío es de juzgado de guardia. Leelo y lo entenderás. Anoto tus recomendaciones. Besitos!!