14.6.09

Pequeños grandes filmes

Teniendo en cuenta la mediocridad que reina durante estos dos últimos meses en nuestra cartelera resulta lógico que algunas pequeñas apuestas -llenas de lagunas pero también de méritos- destaquen con luz propia entre tanto título anodino. En esta ocasión, nos centramos en un estreno de cine y otro de dvd, ambos francamente recomendables.

1. Vacaciones de ferragosto
Más bien se trata de un mediometraje -apenas una hora y quince minutos- que de un largometraje; sin embargo, y a pesar de sus evidentes carencias, suma setenta y cinco minutos de sensibilidad, ternura, comicidad no grotesca y amor tanto por la gente como el propio cine (el homenaje al neorrealismo italiano y a sus musas es más que evidente). El autor, actor y director se deja la piel en el trabajo -se agradece que como director sea casi invisible: sin giros ni movimientos pedantes de la cámara- y solo lamentamos que no se atreviera a alzar el vuelo en algún momento del filme, dando más relieve a las vidas de sus secundarios -nos quedamos con ganas de más: hay tanto que preguntarles...- o prolongando la anécdota que tanto juego da a lo largo de la película. Quizá, sin embargo, extenderla habría sido pervertirla y por eso decidió dejarla en este formato aparentemente pobre y que, sin embargo, gana conforme se sale de la sala y se recuerda el filme ya lejos de la gran pantalla. Su visionado deja un cierto poso -e incluso más de una sonrisa, gracias a la naturalidad y eficacia de sus gags- y eso, en sí mismo, es una prueba de que la humanidad de sus personajes ha conseguido calar en nosotros. El hecho de que esté logrando un cierto éxito de taquilla a pesar de su escaso número de copias es una prueba de que a veces el buen cine también tiene un hueco en las salas aunque no lo acompañe el marketing que sí permite vender bodrios tan lamentables y patéticos como esa Fuga de cerebros que me hace dudar, cada vez más, del criterio del espectador medio de nuestro país. ¿Por qué somos un país tan cateto, atrasado y cavernario? Entre Vacaciones de ferragosto y la comedia española actual -con recientes memeces como Siete minutos: una versión supuestamente moderna de los chistes de Escenas de matrimonio, por decir algo...- hay todo un universo de distancia: el que separa la inteligencia y la sensibilidad de la horterada paleta y rancia. Da pena admitirlo, pero a veces creo que, estética y culturalmente, seguimos anclados en el landismo (basta ver cinco minutos de la horrenda Fuera de carta para comprobar sus semejanzas con glorias de la homofobia como No desearás al vecino del quinto). Menos mal que siempre tendremos los guiones ñoños de González Sinde (¿cuántos días de vida le quedarán al ministerio de cultura? ¿conseguirá rematarlo antes de las próximas elecciones?) para alimentar nuestras almas sedientas de cine español... Entretanto, vean Vacaciones de ferragosto, es emocionante descubrir que hay directores y guionistas con buen gusto y buenas ideas más allá de nuestras fronteras.

2. Vals con Bashir
Noventa minutos en los que resulta imposible despegar la mirada de la pantalla a pesar de la dureza de sus imágenes. Noventa minutos en los que se explican con admirable inteligencia y sencillez -a la vez que con una sofisticada estructura narrativa- algunos puntos de la terrible guerra del Líbano. Noventa minutos sin maniqueísmo y donde la Historia -con mayúsculas- se narra junto con la historia -en minúsculas- de las personas que la vivieron. Noventa minutos que se cierran con un minuto estremecedor donde revivimos aquellas imágenes que dieron los telediarios de la época y que ahora parecen un simple retazo de la Historia contemporánea, como todos los genocidios, a los que en el siglo XXI parecemos habernos habituado. Noventa minutos para sacudirnos y recordarnos que no podemos acostumbrarnos a conocer esos datos como si tras ellos no hubiera un grado insoportable de dolor, de crueldad, de odio, de desgracia. Noventa minutos de buen cine que todo el mundo -¿por qué este tipo de películas no se proyectan más a menudo en los centros escolares? ¿por qué cuando yo las proyecto en el aula más de uno piensa que "hago perder el tiempo a mis alumnos"?- debería ver y sobre la que todo el mundo debería reflexionar.

Por cierto, y como nota al margen sin excesiva relación -salvo por pertenecer al subgénero de la novela gráfica-, en Francia y en Inglaterra se ha editado recientemente una edición de bolsillo -baratísima, por tanto- de Persépolis. ¿Por qué ninguna editorial española ha pensado hacer lo mismo? De este modo Persépolis podría ser una lectura obligatoria en ciertos niveles de Secundaria y Bachillerato, algo impensable teniendo en cuenta el precio de la cuidada edición actual. ¿Tantos complejos tenemos todavía como para admitir que la lectura de un texto como este puede ser mucho más interesante que torturar a los alumnos con novelas juveniles de dudosa -y más bien, inexistente- calidad perpetradas por Sierra i Fabra y otros reyes de la moralina adolescente? Me limito a dejar aquí la pregunta. Las respuestas, honestamente, no sé siquiera si deseo conocerlas.

3 comentarios:

inquilino dijo...

Anda, pensé que ya habías visto Vals con Bashir en el cine. A mí me entusiasmó. Un guión cojonudo. Yo planteo otra pregunta: ¿por qué parece que en estos últimos tiempos la novela gráfica es el único medio capaz de expresar de forma mínimamente artística y de calidad experiencias más o menos autobiográficas? ¡¡Son tantos los ejemplos (Persepolis, El fotógrafo, las historias de Guy Delisle, Blankets...)!! ¿Es que sólo los historietistas tienen algo que contar de sí mismos?

Vargtimen dijo...

Entre lo precario de la cartelera y lo precario de mi tiempo libre, creo que la última película que vi fue "Cuento de Navidad" (en la que no coincidimos). Tengo todavía pendientes "Gran Torino", "Valkiria", "La clase", "Man on wire"... y esta "Vals con Bashir", que me llama mucho la atención.

En cuanto a "Vacaciones de ferragosto", pues hombre, perdóname que desconfíe del cine español, pero es que la vida me ha endurecido a lo largo de todos estos años de sufrimientos y sinsabores.
Y no te metas con la Sinde, que es muy maja ella.

Cinephilus dijo...

Breve corrección, Varg: Vacaciones de ferragosto no es, afortunadamente, cine español, sino comedia italiana. Creo que en mi post este dato ha quedado algo confuso. Deberías probar...

En cuanto a la generalización sobre la novela gráfica, mi querida Inquilino, creo que es un pelín hiperbólico... El autobiografismo como tendencia de ficción está presente en todas las formas de literatura desde los noventa para acá, y no solo deja su poso en el mundo del cómic, también en novelistas de la talla de Javier Marías, Le Clezio, Muñoz Molina o Philip Roth o en autores menores pero igualmente interesantes, como la Nothomb, atravesados por ese autobiografismo -y por su afán de dar testimonio (artístico a la par que crítico) del siglo en el que viven- en sus obras más representativas de los últimos años. Trilogías como la de Marías son una clara muestra de hasta dónde se puede llegar literariamente con esta tendencia.