15.6.09

Supuestos prácticos

A. Supuesto práctico número 1
Un profesor de cuarto de Secundaria tiene una alumna que ha llegado nueva al instituto y al país a mitad de la segunda evaluación. La alumna se encuentra profundamente perdida y desorientada -en el instituto y en su nueva vida-, así que sus resultados son sencillamente catastróficos en el segundo trimestre. En una asignatura optativa, Literatura Universal, la alumna obtiene un tres. Prosigue el curso y la alumna, en vez de tirar la toalla y desanimarse, trabaja hasta la extenuación e intenta alcanzar el nivel de sus compañeros, aun cuando sabe que, tanto en esa como en otras materias, este año va a ser imposible. Va a repetir, es consciente de ello, pero no quiere rendirse. Así que en la tercera evaluación obtiene un 4,2 en el examen final de Literatura Universal. Ha leído los libros obligatorios, se ha esforzado por entenderlos y hasta ha aprendido algo de la cronología de la asignatura y ahora sabe ubicar correctamente a Goethe, Voltaire o Kafka. Su profesor también le imparte Lengua Castella y es consciente de que esta última difícilmente podrá aprobarla y siquiera acercarse al cuatro. Sin embargo, se plantea la opción de aprobarle la Literatura Universal a a esta alumna, ya que el examen final englobaba las dos evaluaciones anteriores y ella ha conseguido una evolución muy por encima del resto de sus compañeros. Evidentemente, no ha sumado el cinco exigido ni ha alcanzado del todo los objetivos de la materia, pero ¿no deberían pesar otros criterios? El profesor opta por aprobar a la alumna porque necesita darle fe en su teoría del esfuerzo, quiere decirle que ha hecho bien no rindiéndose, que la lucha siempre acaba teniendo resultados y que el siguiente curso debe seguir trabajando como lo ha hecho en este. El profesor, obviamente, ya ha recibido suficientes palos en esta vida para saber que eso del esfuerzo no siempre es verdad, pero como se lo inculcaron bien en casa y en el colegio, sigue practicando esa teoría. Y sigue esforzándose. Y sigue luchando. Gran parte de sus compañeros, sin embargo, recriminan al profesor su conducta y le instan a que suspenda a la alumna. ¿Cuál es la postura que debería tomar el protagonista del supuesto?

B. Supuesto práctico número 2
El mismo profesor del supuesto A -y de identidad, ya lo sé, profundamente misteriosa- también imparte una optativa de 1º y 2º de ESO: Alemán. Se trata de la segunda lengua extranjera y, por tanto, solo se le dedican dos horas semanales. El profesor ha dado con un grupo de alumnos de 1º excelentes, tanto en su capacidad de trabajo como en sus dotes para el estudio de idiomas. Así que, aprovechando esas bazas, el profesor consigue que su grupo -de solo dieciesiete miembros- adquiera un nivel más que aceptable para un primer año de alemán. Solo dos alumnos, que son más perezosos y a los que no les interesa nada estudiar lenguas, tienen problemas con la asignatura, el resto no bajan del siete o el ocho en sus calificaciones habituales. Uno de ellos -el profesor no sabe quién ni quiere saberlo- se queja en casa y afirma que el nivel es demasiado alto y que se desea borrar para el año que viene. Los padres, por supuesto, recogen esta información sin hablar con otros compañeros o con el profesor de la materia y, sin filtro ni rigor informativo alguno, llaman al jefe de estudios para decir que deben dar un toque al profesor de alemán ya que exige demasiado y se le van a ir sus alumnos. El centro tampoco filtra la amenaza de los padres y, aunque de manera jocosa, pone estos datos en conocimiento del profesor. Este último se pregunta si debe bajar el nivel y hacer más fácil la materia para captar adeptos o si, por el contrario, debe mantener el mismo nivel para conseguir que los chicos aprendan realmente alemán. Revisa los ejercicios realizados durante el curso y nota con agrado que los alumnos de primer año son capaces de llevar a cabo propósitos comunicativos sencillos pero importantes, así que no acaba de saber por qué esos padres no instan a sus hijos a esforzarse más y solo se preocupan de que aprueben, aprendan o no aprendan. El profesor está cansado de luchar contra corrientes adversas y no se siente entendido ni por los padres ni por los compañeros de su gremio. El examen final de alemán se acerca y se plantea modificarlo, hacerlo aún más sencillo, regalar las notas, pero algo en su ética le dice que eso tampoco es lo correcto. ¿Debería renunciar a la exigencia? ¿Realmente importa que los chicos aprendan algo en las materias que cursan o solo deben sortearlas para obtener un título? ¿No deberían los padres apoyar las decisiones docentes de vez en cuando? ¿Qué sistema estamos construyendo entre todos? ¿Qué queremos realmente enseñar? ¿Y para qué?

El profesor, cansado y hoy algo desanimado, decide ponerse un dvd. A veces, piensa mientras pulsa el play de su mando a distancia, la ficción no nos da respuestas, pero nos evita hacernos más preguntas.

5 comentarios:

Arual dijo...

Realmente sólo puedo decirte una cosa ojalá mi hijo se tope en su vida académica con muchos profesores como tú. Tu pasión por este trabajo es maravillosa y eso se transmite a los alumnos. De ahí que un porcentaje tan alto de los que cursan alemán hayan tenido tan buen rendimiento y que la alumna nueva se haya motivado tanto en literatura universal.
Ahora bien no creo que cediendo y bajando el nivel del examen de alemán les hagas un favor a tus alumnos menos aventajados en esa asignatura, diga lo que diga el claustro de profesores. Y tampoco no premiar el esfuerzo de tu alumna será la vía correcta de actuar. Comprendo tu desazón ante tales situaciones pero imagino que la presión que estás recibiendo es demasiado fuerte. Aún con todo por lo que puedo entrever en ti creo que tienes suficiente fuerza para hacer lo que debes obviando todo lo demás, ¿me equivoco?

Cinephilus dijo...

Me alegra saber que hay quien sí está de acuerdo conmigo.. Gracias, Arual, porque con o sin presiones voy a mantener mis decisiones -aprobar a la alumna y mantener el examen tal cual- en ambos supuestos... Por poner algo de frivolidad televisiva, me siento como la mismísima Blanca Romero -qué, ejem, actriz...- chantajeada por Olimpia -que sí que es una actriz de verdad- en el episodio de ayer de Física o Química...

SisterBoy dijo...

Pues sí que la ficción a veces da respuestas. Concretamente la respuesta al primer supuesto está en la película "Siguiendo mi camino" de Bing Crosby (por si no la has visto te adelanto que dicha respuesta es la que has elegido)

coxis dijo...

si es que tenemos compañeros que o bien se han deshumanizado por completo o por no enfrentarse con los padres hacen lo que haga falta...

Yo hace mucho tiempo que cierro la puerta del aula y hago lo que creo más conveniente (hasta donde me dejen, claro)

Ánimo

Cinephilus dijo...

Nunca lo habría resumido mejor, coxis. Lástima no tenerte en mi claustro... Besotes