27.6.09

Une comédie très chic

Buen año de cine francés. Y no porque todo lo estrenado haya sido brillante sino, porque -al menos- todo lo estrenado ha despertado el interés del público, tanto dentro como fuera de sus fronteras. De nuevo, encontramos aquí un argumento de peso para quitarle la razón a nuestra sesuda ministra (¿qué estilista la ha engañado para que se corte el pelo así?) y su séquito de pseudointelectuales, convencidos de que es imposible que nuestro cine remonte sin cuotas de pantalla y sin la concesión de subvenciones desmesuradas (¿qué pasaría si el mundo del teatro o la danza pidieran tanto dinero como el que ya recibe el cine español?).

Este año, sin embargo, el cine francés nos ha ofrecido productos de lo más heterogéneo, entre los que se incluye Lol, una comedia absolutamente recomendable y carente de pretensiones, donde no se plantea más que un sucinto retrato de dos generaciones: la de los adolescentes-facebook y sus padres-enrollados. En este caso, se agradece la ausencia de moralismos y tremendismos -tan del gusto español en engendros como Mentiras y gordas- y, a cambio, se emplean gags más o menos logrados, situaciones cómicas curiosas -como el esperpéntico viaje a Londres o la divertida y casi farrelliana escena del pollo y la webcam-, y diálogos creíbles entre los adolescentes, que de puro chic y alternativos podrían funcionar como la versión parisina de Gossip Girl (otra serie de culto a la que dedicaremos unas líneas más adelante).


Nada nuevo ni trascendente hay en Lol, pero su directora -se agradece que sea una mujer (no, tranquilos, no es Isabel Coixet) y que no reniegue de su punto de vista- tampoco lo pretende. La estructura es sencilla y eficaz -tres partes o trimestres y un paralelismo bien logrado entre la vida de la madre y la vida de su hija-, y las interpretaciones son convincentes (me gustó especialmente el elenco teen), con especial mención a la madre, una Sophie Marceau que se ha reinventado con los años y que no solo está más guapa que nunca, sino que también actúa con más naturalidad y vis cómica de la que demostraba en el principio de su carrera.


Por lo demás, la estética de la película está cuidada en todos los aspectos que un filme como este requiere: vestuario, decoración, banda sonora (muy bien escogida), escenarios urbanos y guapos secundarios masculinos, con un policía más que atractivo y unos jovencitos muy gossipgirlianos. Se agradece especialmente que en plena época estival, en la que Madrid se ve invadida por camisetas de tirantes, bermudas imposibles y hórridas sandalias post-sepu (¿por qué esto empeora aún más con la inminencia del gay-pride) alguien estrene una película donde la gente se viste con personalidad y estilo y en la que no hay que aguantar ni a Mario Casas ni a Fernando Tejero, por citar dos ejemplos...


Evidentemente, Lol no va a pasar a la historia del cine, pero sí es una de las muestras más divertidas y simpáticas del reciente cine europeo y, sobre todo, un ejemplo de que se puede hacer una comedia teen -sobre y para adolescentes- sin aburrir al público adulto y sin confundir el sentido del humor, el erotismo y la espontaneidad con la ordinariez, la sosería y la ranciedad. Muchas críticas insisten en que es demasiado high-tech, demasiado altoburguesa y demasiado pija. Y sí, claro que lo es, pero no intenta ocultarlo. ¿Por qué no se puede hablar también de ese otro mundo y demostrarnos que hay adolescentes de todo tipo y condición? ¿Solo los adolescentes marginales, como los de Diarios de la calle o similares, tienen su lugar en la gran pantalla? ¿No se puede hablar de adolescentes que beben, fuman porros, se divierten y follan sin que aparezca el final trágico de turno para recordarnos lo horrible que es transgredir esos límites que, a su manera, casi todos hemos transgredido? A mí, honestamente, los chicos y chicas de Lol me recuerdan mucho más a mis alumnos que los de otras películas del género, porque tienen problemas similares -igual de simples e igual de profundos al mismo tiempo-, porque su entorno familiar es muy semejante -con padres casados, divorciados, solteros... con ganas de entenderlos y sin saber si ser sus amigos o sus perros guardianes- y porque también van a la última en esa estética entre retro y neogrunge de nuestros quinceañeros.


En resumen, un filme sencillo, cómodo de ver, muy divertido y con más aciertos que errores. Tópico, desde luego, pero ¿acaso la rareza de la adolescencia no lo es? A fin de cuentas, puede que cambien las redes sociales y hasta los instrumentos de comunicación, pero los desengaños, los primeros amores y las relaciones con los padres siempre fueron y serán las mismas. C'est la vie.

3 comentarios:

SisterBoy dijo...

Como siempre me desanima el hecho de que me sea imposible verla en su idioma original así que esperaré a que se deje ver por los circuitos bucaneros habituales.

Cinephilus dijo...

En este caso, además, merece la pena la V.O.S. Así que te doy la razón en la espera ;-)

Lúa dijo...

Aprovechando que he llegado a casa hace un momento y que tengo el ordenador encendido... ¡Feliz Cumpleaños! Espero que aunque pase el tiempo no cambies ;)