11.7.09

Apuntes catódicos hispanos

Recién llegado de un precioso viaje por Estocolmo -de la que dejo testimonio en las fotos al final de este post-, me decido a actualizar el blog con otro (breve) apunte catódico. Y, para que no se diga que no les damos una oportunidad, esta vez vamos con dos series españolas con sendas temporadas ya terminadas y de las que se están grabando nuevos episodios...

1. Acusados
Lo peor...
...el plagio (inconfeso pero evidente) del primer episodio de Damages: ¿qué necesidad había de copiar una serie tan conocida como la de Glenn Close? ¿Creían que nadie iba a darse cuenta? Honestamente, no lo entiendo.

...la ausencia de saltos temporales: lejos de seguir el planteamiento de puzle de Damages, su versión española abandona este registro en el segundo capítulo y opta por una linealidad que, la verdad, no es su mayor baza.

...la copia de muchos de los personajes de su fuente americana: Silvia Abascal haciendo de Ellen, Blanca Portillo jugando a ser Patty Hewes, Coronado como Frobisher... Y, para colmo, también repiten los roles secundarios, desde el representante de las víctimas hasta la hija con la que la jueza no sabe comunicarse.

...la excesiva duración de cada capítulo: ¿por qué duran casi 90 minutos? ¿No saben que en 60 minutos se condensa mucho mejor el suspense y se consigue una progresión dramática menos monótona?

...el casting, con actores (?!) como Goya Toledo -sí, vale, es guapísima, pero ¿quién le ha dicho que es actriz?- o Alberto Amarilla -no puedo verle sin acordarme de aquella atrocidad llamada Mis adorables vecinos (sí, sí, aquel horror semi-trash con Paz Padilla y Miriam Díaz Aroca.., ay, cuánto hemos sufrido los telespectadores españoles).

...lo que tarda (casi dos capítulos completos) en arrancar la trama y, por fin, en despegarse de Damages.

...la pobreza de la producción: casi todo en interiores, muy lejos de la visión de Nueva York que sí nos ofrecía Damages.

Lo mejor...
...está rodada con cierta profesionalidad y el guión no tiene escenas bochornosas o de vergüenza ajena. Los diálogos funcionan con cierta solvencia y los personajes no resultan ridículos.

...aunque parecía imposible, sí que se despega del original que imita y se convierte en una serie con personalidad propia, de modo que consigue trazar una trama interesante y no una mera imitación.

...los protagonistas están bien escogidos, especialmente Silvia Abascal -aunque tiende a sobreactuar, admito que me gusta cómo lo hace-, la Portillo -no me entusiasma, pero aquí lo hace razonablemente bien-y Coronado -que, no sé por qué, está estupendo en todos sus papeles de corrupto, madero turbio o pepero venido a menos: La distancia, La caja 507 y demás.

...el ritmo, aunque podría ser mucho más ágil y dinámico, está conseguido y, si se le da una oportunidad, la serie enganccha sin necesidad de caer en los efectismos ridículos de Motivos personales (aquello parecía un thriller escrito por los guionistas de Scary Movie) ni en los misterios absurdos y siempre sin solución de El internado (en la que no debe ni de haber guionistas, porque cada episodio se reiventa, sin explicación alguna, todo lo anterior).

...la factura, que sin ser impecable, sí es correcta, al estilo de Herederos, donde nada es brillante, pero se sigue -si uno se deja llevar- con cierta curiosidad. Eso sí, nos faltan muuuuuuchos años de televisión para escribir guiones que enganchen -sin pestañear- desde el minuto uno. ¿Lo lograrán en la segunda temporada?

2. Física o química
Lo peor...
... Blanca Romero, Blanca Romero y, ah, Blanca Romero. Es insufrible su monotono, su cara de nada, su ausencia de registros y sobre todo, su inexistente historia. No aporta nada en la trama desde que se le murió el novio adolescente. A ver si la echan pronto, porque la pobre da mucha grima.

...las tramas de los personajes adultos. Y eso que Cecilia Freyre lo hace bien, pero los profes dan mucha penita. Ni son creíbles, ni interesantes, ni sus relaciones aportan lo más mínimo. Cuanto más salen, más aburrido es el episodio.

...la presencia de temas serios. No, señores guionistas,no se empeñen, ustedes no han nacido para concienciar a nadie sobre la droga, o sobre el sexo seguro, o sobre el aborto. Ustedes limítense a lo suyo, porque cuando se ponen en tono trascendente es como para llorar.
...el vídeo musical machachón de todos los episodios. Ah, y la promoción descarada de la conexión móvil a internet. Uf, qué cutre... ¿Os imagináis a las pijas de Gossip Girl haciendo publicidad de Fanta en medio del episodio, por ejemplo? No, señor, allí promocionan el Palace y Armani, pero sin darnos la murga verbal. Solo con unas buenas imágenes y unas cuantas aguilitas bien colocadas en cada bolso.
...la repetición de tramas y la excesiva duración de cada episodio. Con lo cutres que somos, ¿por qué no hacerlo un pelín más breve? Sesenta minutos de tortura ya son bastantes.
Lo mejor...
...que es asumidamente mala y no se avergüenzan de ello.

...las tramas adolescentes, que no tienen ni pies ni cabeza, ni son creíbles, ni nada de nada, pero resultan mucho más divertidas que las de nuestros tiempos adolescentes con los pacatos Brandon y Brenda de Sensación de vivir.
...los guaperas oficiales, ya sea el Cabano, el nuevo novio gay de Fer -todo un descubrimiento este personaje al que desnudan con asiduidad, por cierto-, o la diva de la serie, la problemática Ruth, que está estupenda en su papel de Jenny, sí, de la mismísima Jenny de 90210.
...la Yoli, que una de dos: o es una actriz estupenda -y ya está tardando en llamarla Bigas Luna, por ejemplo- o es realmente la Yoli -esto último sería muy preocupante. Sea como sea, cada arranque de la poligonera es un chispazo de grosería que enciende la pantalla. Otra que no se comería ni un rosco en Gossip girl.
...no hay ni un episodio escrito y/o dirigido por Ángeles González Sinde ni por Isabel Coixet, así que no hay planos irrisorios, ni poesía de w.c. público, ni moralismos a lo Martín-Vigil.

...y, cómo no, lo mejor de esta cutre serie es lo malísima que es, lo estúpidos que son sus guiones, y lo mucho que engancha como ejemplo de la telebasura más divertida de los últimos años. Solo me da pena verla desde el distanciamiento de los treinta, con lo que yo me habría emocionado con algo así a los doce o a los trece. Lástima de filtros culturales... Esto de verlo con cierta sorna no es igual. Es como cuando Risto se pelea con Jesús Vázquez y uno sabe que está guionizado. Ay, qué fue de nuestra tele-ingenuidad.
Como cierre, aquí va alguna instantánea sueca. El post viajero sobre Estocolmo, para la próxima vez :-)

2 comentarios:

SisterBoy dijo...

Me temo que aquí no tengo nada que aportar porque no veo series españolas.

Pero en cuanto a la copia, el plagio y el fusilamiento no te sorprendas porque aquí ya no hay verguenza ninguna. En la promoción de la próxima temporada de ¿Hay alguien ahí? se cogen prestadas sin contemplaciones dos de las escenas más celebres de Viernes 13 y Carrie

Arual dijo...

Yo tampoco he visto ninguna de ambas series pero ya estoy con muchas ganas de que cuentes cositas de Estocolmo, es una de esas muchas ciudades que me apetece conocer.
Besotes!!