6.11.09

Aciertos... y desaciertos

Días de mucho (muchísimo) trabajo en todos los sentidos: docente, editorial, literario... Y, por si fuera poco, con unas cuantas funciones de El sexo que sucede a la vuelta de la esquina. Estaremos en DT (C/ Reina, 9 - Metro Chueca y Gran Vía) los domingos 15 y 29 de noviembre a las 20 h. Si alguien se anima a pasar la tarde con nosotros, podéis ver más información en este enlace de la revista Red teatral.

Y ahora, para recuperar el tiempo perdido, pasemos brevemente revista a dos temas pendientes de la cartelera... Trataré de ser breve, que la noche nos llama fuera de la pantalla... ;-)

1. El secreto de sus ojos

Iba con dudas. Temía encontrarme una película sobrevalorada... Pero me llevé una de las más gratas sorpresas de lo que va de otoño. Una película bien contada, sensible, inteligente y adulta. Quizá con algunas escenas más o menos obvias, pero -en cualquier caso- capaz de atrapar al espectador y de narrarle con solvencia dos tramas paralelas y diferentes entre sí: el mero thriller político-policíaco y la historia de amor. Esta última se nos relata en escenas de auténtica antología, como el no-beso que los protagonistas se dan en la estación y cuya intensidad erótica me recuerda a una de mis escenas cinematográficas favoritas: el momento en la biblioteca entre Emma Thompson y Anthony Hopkins en Lo que queda del día.

Los intérpretes están soberbios (inmensos Darín y Villamil: sus miradas son tan expresivas como requiere un título como este) y la estructura (como el cuaderno o la máquina de escribir: me encantaron esos pequeños guiños) cumple bien su función. Es inteligente y, a la vez, eficaz, sin retruécanos torpes ni barroquismos inútiles. Una puesta en escena limpia que recoge, sobre todo en su inicio, la dificultad de organizar un recuerdo a la hora de narrar una historia. Una reflexión metaliteraria que recorre de algún modo el film y que inventa a otras lecturas. A fin de cuentas, el tiempo y la memoria son otros de los temas que desarrolla con acierto, así como su capacidad para desdibujar o subrayar nuestras vivencias.

En conclusión, véanla. Una película absolutamente disfrutable y, a su modo, también una rareza. No es necesario ser televisivo ni tontorrón ni sanguinolent para rodear un buen policíaco. Este film lo demuestra.

2. La italiana en Argel
La música, como siempre en Rossini, es divertida, ligera, amenísima y, desde luego, muy fácil de escuchar. Sin embargo, esa facilidad es inversamente proporcional al reto que supone su libreto: una historia simplona, pésima y previsible que se convierte en un duro escollo si el director escénico no sabe cómo convertir lo bufo en divertido. En este caso, la propuesta del Teatro Real es tan estética como hueca. Todo muy bonito, muy conjuntado, muy grandilocuente... y muy vacío. Sin gracia, sin vida, sin una pizca de talento personal por parte del director, que se limitó a colocar a los cantantes y al coro de modo que no desentonasen con el colorista vestuario y el colorista decorado y la colorista iluminación. Todo muy a su estilo, como corresponde al director de Els Comediants, pero sin aportar nada que no fueran fuegos de artificio. Se echaba en falta la creación de un subtexto que permita que la función no se venga abajo, sobre todo cuando se tiene a un director musical como López Cobos, excelente, sí, pero empeñado en convertir al pobre Rossini en una suerte de Wagner. Por no hablar de la mezzo, que en vez de a la mujer pícara y seductora del libreto, debía creer que estaba haciendo la Salomé de Strauss: una bellísima voz -eso es indiscutible- pero sin ningún tipo de empatía ni con el público ni con su personaje, en un ejercicio de frialdad que evitaba cualquier atisbo del aliento rossiniano. En su conjunto, la música sonó solemne y apocada, evitando la gracia y la viveza de la partitura y condenándonos a los espectadores a ver una ópera correcta y -horrible adjetivo- bonita, pero tan pálida en su fondo como una naturaleza muerta. Lástima. Pudo ser tan distinto...

3 comentarios:

SisterBoy dijo...

Creo que no voy a tener más remedio que ver El secreto de tus ojos, quizás lo haga esta misma noche

Cinephilus dijo...

Ve, Sister, de verdad.. Lo malo es que tú vas a llegar al cine con muuuuchas expectativas. En mi caso, me ayudó no tenerlas. Aún así, creo que tiene elementos más que disfrutables. Ya me contarás ;-)

SisterBoy dijo...

Hablando de expectativas, no recuerdo si comentaste "Inglorious basterds" ¿lo hiciste?