10.11.09

Clases de cocina

Hoy vamos a centrarnos en una de esas películas que deberían estrenarse directamente en televisión y que, sin razón alguna, amenazan con tener candidaturas en los próximos Oscar. Sí, cómo no, se trata de Julie&Julia, una de las muestras del cine más ñoño que he visto en mucho tiempo.

Ni siquiera nuestra devoción por Meryl Streep pudo hacer frente a una película previsible, anodina, gris y, cómo no, reaccionaria, llena de valores añejos y de una misoginia encubierta en lo que, misterio entre los misterios, es una supuesta muestra de cine femenino.

Para colmo, el olor añejo es intergeneracional, ya que salta del personaje de la Streep -sobreactuada hasta límites inconcebibles- hasta el personaje de Amy Adams, prototipo de treinteañera cursi y simplona cuyas crisis son menos profundas que la de Bambi al descubrir el hielo. El guión recurre a un humor, digamos, simple y la directora -la temible Nora Ephron- nos da un recital de caspa con una ambientación que convierte a Amar en tiempos revueltos en una joya de la decoración y el atrezzismo.

Lo que no entiendo -entre otros miles de cosas que tampoco entiendo: cada día debo ser más simple- es cómo se pueden escribir guiones tan ingeniosos y llenos de humor para televisión -como Mujeres desesperadas o hasta algunos episodios de Dexter y Gossip Girl (el 3x18 de esta última es una joya que comentaremos en detalle más adelante), pese a las carencias de estas últimas- y caer, sin embargo, en tales ramplonerías cuando de escritura cinematográfica se trata.

Evidentemente, después de ver este canto a la cocina -que parece sacado del Yo Dona- aún me parece mejor la última de Woody Allen. Y no porque sea una obra maestra, sino porque, a pesar de todo, sigue haciéndome reír y consigue lo que la comedia americana actual ha olvidado hace siglos: convertir el humor en un instrumento crítico e inteligente.

Por lo demás, un film olvidable y tedioso -lo mejor es que, aunque parezca imposible, se acaba después de casi cien minutos (tal vez más, tal vez menos, no sé) de sufrimiento- que se suma a la lista de pelis sobre la cocina y la comida, en la que o se dan pequeñas joyas -El festín de Babette, Comer, beber, amar e incluso Tomates verdes fritos- o se perpetran cursiladas como esta -o Sin reservas, por poner otro ejemplo reciente- donde el star system se pone a pelar cebollas mientras nos intentan emocionar con historias de amor de cartón piedra y traumas tan falsos como el histrionismo de la Streep.

(Y esta semana prometo que cuelgo el post pendiente sobre Bolonia... ¡¡¡Que el día tenga más horas, por favor!!!)

2 comentarios:

SisterBoy dijo...

Déjate de tonterías y vete a ver Celda 211 que pasaras un buen rato hombre.

Cinephilus dijo...

¿Seguro, Sister...? Es que Daniel Monzón me da una pereza...