3.1.10

From Paris with Love

Imposible encontrar un lugar mejor que París para inaugurar este más que intenso 2010. Cifra tan redonda como los proyectos que albergará y que -empieza la cuenta atrás- verán la luz a finales de diciembre o principios de 2011. Doce meses por delante para soñar con ello y, esta vez, ilusionarse desde la certeza, porque ya no se trata de meros espejismos, sino del resultado de muchos años de trabajo y de fe en ese esfuerzo aun cuando la realidad no siempre pareciera darme la razón. Ahora, cuando todo está firmado y decidido, es imposible no sentir vértigo, pero también una enorme ilusión que se ha hecho real en este viaje, en el que, por fin, he podido saborear la noticia y esperanzarme con el proyecto. Supongo que el Sena tiene -en nosotros dos- esa capacidad catártica.

Así pues, en un ejercicio de poesía cotidiana, hemos llenado estos días parisinos de entornos literarios, en un homenaje a eso que ha de venir y por lo que hemos brindado en restaurantes y cafés conocidos por ser punto de reunión de autores y editores franceses. Por eso, también, nos hemos alojado en la célebre rive gauche, buscando el encanto post-bohemio -hoy, absolutamente, cool- de Saint Germain y alternando las visitas a la librería Gallimard con las compras más frívolas en nuestros locales clásicos parisinos (que no solo de cultura vive el hombre).

Así que hemos alternado cenas exquisitas en los más que recomendables Les Bouquinistes y Hélène Darroze (impecables) y almuerzos sofisticados en algunos de los templos urbanos de los famosos hermanos Costes, como L'Esplanade o La société, con visitas a exposicioines como la retrospectiva de Renoir en el siglo XX presentada por el Grand Palais o la retrospectiva histórica De Bizancio a Estambul, expuesta de manera soberbia en lo que a medios técnicos y pedagógicos se refiere.

Por supuesto, también hubo tiempo para las compras (no lo pude evitar: caí de nuevo en mi pasión por Moncler..., que vuelve a llenar mi armario y a vaciar mi cuenta corriente) y para los libros, teniendo que hacer hueco en mi maleta para un interesantísimo cómic -qué pasión la de los franceses por el BD- sobre la vida de Marilyn con Arthur Miller en el que se recrea el mundo literario y artístico de la época.

En definitiva, un delicioso final de 2009 y un más que espléndido inicio de 2010. Ahora nos quedan trescientos sesenta y pocos días por delante para seguir disfrutándolo. Y celebrándolo. Sean muy felices. Y, cómo no, sean también sofisticadamente literarios ;-)

2 comentarios:

Su dijo...

No sabes que envidia sana me das...

Arual dijo...

Qué genial forma de despedir el año! Este año muchos han optado por una nochevieja internacional entre mis conocidos, unos amigos en Egipto, otros en Bruselas, y mi hermanita y mi cuñado en Irlanda... Yo me quedé aquí pero al menos pude salir por ahí a cenar con unos amigos y correrme una juergecilla que falta me hacía, :)