4.1.10

Neologismos

Hace ya algunos años, un grupo de descerebrados defendimos en nuestro quinto año de facultad la existencia de un fenómeno cultural que decidimos bautizar como postcostumbrismo. El nombre se me ocurrió en uno de esos momentos de resaca nada lúcida pero, sin embargo, muy creativa, que abundaban entonces. Para defender nuestra sesudísima tesis, nos servimos de una extensa bibliografía compuesta por todas las noches de juerga que pasábamos en pubs de la más diversa condición durante aquellos fines de semana que duraban, aproximadamente, unos siete días. Para dar más peso a nuestro invento filológico, expusimos nuestras conclusiones disfrazados de Tony Manero (o algo así) y haciendo un playback impagable del A quién le importa de Alaska. La tesis del postcostumbrismo nos valió una jugosa matrícula de honor y todavía hoy nos sirve para reírnos del morro que le echamos a aquella historia. Basta con recordar las caras de nuestros compañeros ante nuestra propuesta deconstructiva...

Así que, si pude defender con éxito la teoría del postcostumbrismo, con más razón se puede esgrimir un nuevo término acuñado por mi amiga Pal -siempre genial- que me ha encantado y del que pienso hacer aquí un breve esbozo: el coñacismo. Bajo este término se incluye a toda esa gente aburrida que se pasa la vida mirándose al ombligo y que no es capaz de aportar jamás un solo tema de conversación mínimamente interesante. El coñacista puede tener dos modalidades:

- Modalidad A: La vida es una tómbola... llena de color.
Los coñacistas A consideran que su vida es siempre la mejor, así que jamás escucharán tus opiniones sobre tema alguno, sino que te interrumpirán para ponderar su propia vida hables de lo que hables. Así que, si has hecho un viaje estupendo, ellos habrán vivido otro mucho mejor; si tú has tenido una experiencia personal importante, ellos habrán pasado por otra mucho más intensa; y si has descubierto una novela que merezca la pena, ellos habrán leído una obra mucho más recomendable que la tuya. Normalmente, el viaje del que hablan es a Torrevieja; su experiencia, el día de su primera comunión; y su descubrimiento literario, La catedral del mar.

-Modalidad B: La vida es una tómbola... y lo perderás todo.
Los coñacistas B son los expertos en el gafe y el mal fario. Su tema favorito son las enfermedades y los dolores de la más diversa condición. Ellos no ven la botella medio vacía: simplemente, no ven la botella. Así que si tienes algún problema, se encargan de agravarlo y, sobre todo, te cuentan todos los casos horripilantes que conocen al respecto para que tengas aún más miedo o, si no lo tenías, empieces a padecerlo. Estos personajes, con complejo de Wes Craven, disfrutan dando consejos que se basan en llevarte la contraria, de modo que hagas lo que hagas será siempre incorrecto y terrible. Se les reconoce porque se les pone cara de ansia cuando oyen la palabra médico o enfermedad y entonces, cual la niña del exorcista, atacan sin piedad a su interlocutor. Adoran las salas de espera, los velatorios y los relatos gore que ellos llaman consejos sanitarios. Son público potencial de Saber vivir y se parecen mucho a los personajes de Cuéntame, aunque a veces vayan disfrazados de personas normales del siglo XXI.

Evidentemente, el coñacismo es propio de personas carentes de vida interior que, para suplir esa ausencia se llenan de vida exterior. Esa vida exterior consiste en, cuando son jóvenes, hablar mucho de los novios y novias (como la coñacista Jennifer Aniston); luego, cuando deciden que ya no son jóvenes, planean el día de la boda para relatarlo hasta la náusea meses después; por último, cuando se les agotan las nupcias, comienzan con sus bebés, sin ahorrar detalle alguno del parto, el embarazo y demás eventos natalicios. Por supuesto, suelen considerar prioritario la búsqueda de pareja para sus amistades solteras y aducen no leer nada por no tener tiempo ni pensar en nada por no tener tiempo tampoco ni poder hacer nada que no sea hablar de sí mismos por no tener tiempo de oír lo que les dicen los demás. El tiempo, desde luego, no les sobra. Es evidente.

Los coñacistas suelen moverse en parejas y se duda de que tengan vida autónoma, ya que sus amistades no les pueden ver nunca si no es en forma de apéndice de su cónyuge, a quien elogian en público hasta la extenuación (modalidad A) o critican también en público y a ser posible de manera supuestamente graciosa hasta la náusea (modalidad B) aunque no haya motivos para ninguna de las dos cosas.

Toda una especie que, lejos de hallarse en vías de extinción, parece multiplicarse por momentos... Tengan cuidado. Y evítenlos.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Genial y real como la vida misma! Yo no habría descrito mejor el fenómeno. En realidad, las especies A y B suelen confluir, porque sus experiencias son tan óptimas que las tuyas no pueden ser otra cosa que pésimas; sus elecciones personales son tan acertadas, que las tuyas no pueden materializarse más que en rotundos fracasos, y así hasta el infinito. Y la clave paradójica de estos seres -esencialmente son una pereza de gente- es que, sus juicios parecen dictados por la voz de la experiencia, y ellos se caracterizan por una miopía vital y existencial que conduce a cuestionar todo lo ajeno. En definitiva, coñacismo puro y duro.
Más besos,
Paloma

3'14 dijo...

Pues me he visto un poco reflejada en la modalidad de coñacismo B... ¡Me voy al médico a ver si es grave! Mañana vuelvo y te lo cuento (aunque no te interese) je ;)

y eso, que feliz 2010!!!

Besos!

Su dijo...

… Son los que siempre envían christmas, siempre hacen los regalos más caros (y mejor envueltos), posan en las fotos (siempre, siempre en todas las fotos con sonrisa vanidosa), zapato y bolso totalmente conjuntado, no saben lo que es una zapatilla deportiva, sólo leen best Seller (como tu bien has dicho) y miden la vida por los caballos de su coche,…

Peter P. dijo...

Juas juas juas, cómo me he reído con tu post!! Muy bueno!! Yo siempre he intentado evitar a los especímenes de la modalidad A que por desgracia encuentras a patadas... Intentan dar lecciones de todo cuando ellos han sido unos fracasos absolutos en sus vidas. Afortunadamente, uno elige a sus amigos y a los de este tipo hay que ir dejando sutilmente de lado para que les cuenten sus batallitas y fantasmadas a otros incautos jejeje.

Anónimo dijo...

Ja, ja...Por lo menos nos hicieron pasar un buen rato ayer! Por todas las veces que nos amargan.
Solo falta mencionar en ambas modalidades la etapa Carné de conducir y ya antaño la insufrible mili.
Sois geniales los dos. Un beso enorme

Sinclair

Arual dijo...

A mí me pasa como a Pi creo que me he visto reflejada en estas descripciones... qué horror soy!!

SisterBoy dijo...

Yo tenía una compañera de coche (esto es que compartíamos coche para ir al trabajo) natural de Colombia y su conversación solía girar en torno a dos temas, uno de ellos iba sobre su país natal e incluía unas historias estupendas sobre narcos, guerrilla, tiros y secuestros (algunos de estos eventos sucedidos en su entorno familiar y personal). El otro tema giraba alrededor de la descripción metódica de todos los ruidos onomatopéyicos que emitía su hija de un año y los que ella trataba de encontrar significado.

Así que digamos que al menos me tocó un coñacismo hibrido así que siempre que ibamos en el coche pensaba para mis adentros "sí, sí, ya me has contado mil veces como guarda tu hija las muñecas ahora vuelve con esa otra historia de cuando ibamos en coche hacía Cartagena de Indias y te paró un control de la guerrilla".

Cinephilus dijo...

Jajaja, me encantó la anécdota, Sisterboy ;-)

Queridas Pi y Arual, me baso en nuestro mutuo conocimiento bloguero para decretar que no pertenecéis ninguna de las dos a la tribu del coñacismo. No sabéis lo terrible que es esa gente, en serio :-) Besos, guapas

SisterBoy dijo...

Hace años escuché una reflexión sobre el tema de los pelmazos, según dicha reflexión si alguién se pregunta a sí mismo "¿estaré siendo un pelmazo?" entonces es que NO lo es.

La primera regla de los coñacistas es que ignoran su propia condición

Cinephilus dijo...

Imposible definirlo mejor, Sisterboy. Si no existieras, habría que inventarte :-)

3'14 dijo...

Asiento a esto último Cinephilus ;)