26.2.11

Cisne negro

Al fin encuentro un momento -breve, no se crean- para poner al día -tampoco mucho, no les voy a mentir- este espacio virtual.

En primer lugar, empezaré por cuestiones realmente urgentes: si aún no han comprado mi novela, La edad de la ira (Espasa), corran a hacerlo. Y si necesitan argumentos (aparte del chantaje bloguero-emocional) para hacerlo, léanse por favor este otro post en el blog que mi otro yo (Eso de la ESO).

En segundo lugar, hoy nos vamos a dedicar a comentar -es un decir- una de esas películas que se llevan Oscar sin haber hecho nada para conseguirlos y que, por supuesto, ustedes están en su derecho de amar e incluso de venerar. Yo, por mi parte, voy a dedicarme al noble arte de la sinopsis y el comentario, así que si no la han visto, no sigan leyendo, no vayan a toparse algún spoiler.
Pues bien, la película en cuestión es Black Swan, película sorprendentemente bien traducida como Cisne negro. El film en cuestión es una versión seria de Showgirls, solo que sin la gracia de Verhoeven y con unas actrices que ponen cara de estar haciendo algo super importante cuando se están limitando a regalarnos una versión gore de ese cine bitchy de toda la vida.
En teoría, aquí deberíamos hablar del poderío visual de las imágenes, de las metáforas, de cómo la vehemencia del director arrasa con todo -incluida la verosimilitud-, de lo estupenda que está Natalie Portman... Y sí, hablaríamos de todo eso si:

a) Si los personajes no fueran tan pobres, planos e insoportables: la Portman -y mira que la adoro- nos regala su papel más ñoño y plomizo consiguiendo resultar casi tan insoportable como la niña del último Coen; la rival -muy sensual, desde luego- tiene el mismo papel que la rubia que bailaba con Sharon Stone en Instinto básico -esto es, ninguno: solo sirve para calentar al personal-; y Cassel, en fin, pues da auténtica pena ver los esfuerzos que hace para que nos creamos que es un coreógrafo y antiguo bailarín (por no hablar de la química -cero- con la protagonista).

b) Si en esa galería de anodinos secundarios -qué desperdicio salvar a la Ryder de la cleptomanía para eso- se hubieran molestado en darle más papel -y más planos sin camiseta- a Benjamin Millepied, cuyo personaje se limita a marcar brazos (algo es algo) pero poco más.

b) Si el guión no se limitara a plagiar ideas mil veces vistas, desde el gusto por la automutilación que nos contaran -con mucho más talento- en La pianista, hasta la autoexigencia que nos destruye, pasando por los momentos Carrie de la madre -hilarante la masturbación entre peluches: me reí más que con Avenue Q- o los homenajes Eva al desnudo -más cercanos a Burlesque que a la de la Davis- de las bailarinas en el camerino.

c) Si las frases y las escenas no estuvieran tan mal escritas que acabaran produciendo risa -momentos como el de la Ryder y la lima de uñas hubieran quedado perfectos en Tu madre se ha comido a mi perro-, en lugar de comunicar todo cuando supuestamente quieren comunicar.

d) Si no se abusara del pobre Tchaikovsky y los bailes no estuvieran rodados de manera entre espídica y alucinógena, como si hubiera sido dirigida por Danny Boyle con unas cuantas copitas de más.

e) Si no fuera todo absolutamente previsible, anodino y aburrido, regalándonos un cóctel de pelis que ya hemos visto y a las que esta no aporta absolutamente nada nuevo.

f) Si no se tomara tan en serio a sí misma y tuviera una cierta ironía que nos permitiese creernos algo de lo que pasa en la pantalla, en vez de hacernos caer en la cuenta de lo vacuo y lo simple de la propuesta.

En fin, que estamos ante un año de oscarizables mediocridades -el discurso del rey simplón y atontado, el western correcto pero poco arriesgado de los Coen, el cisne alucinógeno y esquizoide...-, donde las pelis realmente interesantes siguen lejos de aparecer por la ceremonia. O, peor aún, lejos de las salas de proyección, como esa inquietante, hipnótica y fabulosa Animal Kingdom que apenas tuvo público y que es, sin duda, lo que más me ha gustado en el cine en estos dos meses.

En breve, si las labores de promoción me lo permiten, destripamos alguna peli más. Entretanto, corran a comprar mi novela. He dicho ;-)

4 comentarios:

Vargtimen dijo...

Me alegra ver que tu novela está siendo un éxito. Y las críticas de Arual son entusiastas. Me he prometido a mí mismo que el próximo día que pase por el centro, lo pillaré en la FNAC o en la Casa del Libro. Tiene muy buena pinta, la verdad.

En cuanto a Cisne Negro, estoy de acuerdo contigo. Aburre, suena a ya vista y Aronofsky se toma demasiado en serio y en consideración a sí mismo. Tengo pendiente Animal Kingdom, pero aún he de acabar con las 10 nominadas a mejor película. Me quedan The Fighter (pocas cosas me apetecen menos en esta vida que una peli de boxeo con Mark Wahlberg) y la segunda hora de Valor de Ley. Valor hay que tener para acabarla sin dormirse.

SisterBoy dijo...

Totalmente en contra de la crítica pero así es el gusto personal. He comprado tu libro, me lo llevo a madriles para que me lo dediques.

Arual dijo...

Vamos si se ha abusado del pobre Tchaikovsky es para no verla, jeje!!

3'14 dijo...

BRAVO BRAVO Y BRAVO!!!
Por fin una crítica a esta tomadura de pelo digna! No puedo estar más de acuerdo en lo que dices. ¿Libro??? estoy perdidísima!!! Pero voy a ver qué averiguo y en cuanto tenga título y editorial me voy a la librería a ver si lo consigo . Ya te diré!