1.3.11

El pesado del tío Oscar

Empecemos por orden: ¿Te has comprado ya La edad de la ira? Ya sabes, la novela (estupenda, para más señas) que acabo de editar con Espasa. Si la respuesta es sí, sigue leyendo. Si la respuesta es no, corre a comprarla (o hazlo on line) y luego, sigue leyendo.
Bien, aclarado este pequeño pero esencial punto, pasemos a comentar de modo esquemático la gala de los Goy..., perdón, de los Oscar, que de puro cutre casi las confundo.

1. Gracias a James Franco y a Anne Hathaway por demostrarnos que son tan sosos como intuíamos. A él, hasta puedo perdonarlo por el mero hecho de que participó en mi querida Milk. A ella, pues básicamente, no puedo perdonarla. Además, darling, da igual cuantos vestidos te pusieran, sigues teniendo los labios más extensos y aterradores de todo Hollywood. Alguien debería explicarme qué ven en esta chica, porque me resulta tan incomprensible como el misterio de la existencia de Sandra Bullock.

2. Gracias a los guionistas por hacernos echar de menos cualquier otra gala anterior. Personalmente, he tardado tres días en ver el evento, pues lo pusiera a la hora a la que lo pusiera, acababa dormido gracias a la falta de ritmo, la pedagogía facilona, la ausencia de gags inteligentes y la presentación monótona de cada uno de los premios.

3. Gracias a Josh Brolin y a Javier Bardem por ese look con el que salieron a entregar un Oscar. Sigo sin saber si era por exigencias del guión, si era una broma privada, si era una coña de algún guionista daltónico o si simplemente querían afear a nuestro galán ibérico al que, por cierto, la paternidad le ha puesto un poquito fondón. Menos mal que luego salieron los atractivísimos Jude Law y Robert Downey Junior a solucionar el desaguisado.

4. Gracias a los premiados por sus discursos aburridos hasta el dolor, con mención especial a las sosísimas actrices (Portman, nena, ¿tantos años de carrera para ese soserío?) y a Aaron Sorkin (con lo brillantes que son tus guiones, ¿no podías preparar algo interesante que decir para ese minuto de oro?). Solo salvo la breve alusión crítica de los autores de The inside job y la ironía británica del guionista de El discurso del rey: su historia me parece tramposa, floja y previsible, pero solo por su divertido agradecimiento, le premiaría otra vez.

5. Gracias a quienes decidieron que el guión de Toy story 3 debía competir en la categoría de guión adaptado, por ser "una adaptación de las dos películas anteriores". Evidentemente, el concepto de secuela es algo que no han dominado aún.

6. Gracias a la Academia por nominar siempre su cuota de filmes gays para tenernos a todos contentos aunque luego, a menudo, no se lleven nada. Tras aquel robo flagrante del oscar a Brobeback Mountain (una joya que crece con el paso del tiempo), no debería extrañarme nada, pero no entiendo que no se premiara ni una sola de las interpretaciones de la simpática The kids are all right, donde la Moore y la Benning le dan sopas con ondas a la sobreactuadísima Natalie del tostón cisne-gótico. Por cierto, que Ruffalo, además de hacerlo genial en el film, también estaba guapísimo en la gala. Otro nombre a seguir.

7. Gracias a Celine Dion por seguir estirándose la piel siguiendo fielmente el modelo Cher y haber asumido ya que su música es la idea para acompañar el in memoriam, de puro vibrante y divertida. Confiamos en que la crisis del actual mercado musical le impida regalarnos nuevos temas en un futuro próximo.

8. Gracias a los académicos por demostrar su falta de criterio al dejar de nuevo sin premio a Fincher, uno de los pocos directores capaces de cambiar de registro -casi siempre, para bien- y responsable de algunos de los mejores filmes norteamericanos de los últimos años. Que La red social se fuera casi de vacío es tristísimo, la verdad.

9. Gracias por seguir subestimando la animación como un género menor al que se le da el Oscar Pixar de todos los años, pero al que se le niega -en el fondo- una competición real con el resto de largos. De lo contrario, es inexplicable que ninguna peli de Pixar haya sido ya galardonada con el de mejor película, así, a secas.

10. Gracias Billy Cristal por regalarnos un monólogo plúmbeo y aburrido que él debía considerar muy gracioso. Y gracias por intentar robar el protagonismo a los ya de por sí invisibles presentadores. A años luz estuvo del carisma que, por ejemplo, la Sardá demostró en su paso por los Goya. Por cierto, el que le pone el botox a Billy Cristal debe de ser su peor enemigo, porque cada día se parece menos a sí mismo y más al muñeco de Michelin.

11. Gracias a Penelope Cruz por ese vestido tan estupendo que, menos mal que la chica es guapa, nos recordó los saldos de nochevieja de Lefties. Las joyas Chopard, al menos, disimulaban la desacertada elección. Nos queda el consuelo de que por lo menos, Pe siempre será Pe, en vez de ser Mo. Y eso, ya es algo.

12. Gracias a Kirk Douglas por ser quien es y por regalarnos el único momento real y mínimamente curioso de la noche. Además, fue el único veterano que consiguió hablar, no como el patético momento en que se les negó la palabra a personajes de la talla de Eli Wallach o Coppola (aunque tras su Tetro es comprensible que nadie quiera que vuelva a abrir la boca).

13. Gracias a Hugh Jackmann por ser, por ir, por dejarse sacar en primer plano, por hacernos desear que la gala sea siempre suya y, sobre todo, que siga rodando películas de superhéroes en camiseta. Esto último por encima de todo, claro está.

14. Y gracias, por supuesto, a los presentadores de la gala en el Plus, siempre dispuestos a batir el record de insulseces, obviedades, chistes malos y comentarios vacuos que se pueden emitir en televisión. Diría que se dedicaran a otra cosa, pero luego les da por escribir novelas como la de la Siñeriz -os ahorro el título, que bastante tenemos con lo que tenemos- y, en fin, tampoco creo que nos merezcamos ese castigo... Que sigan con los Oscar, total, para lo que hay que ver.

Dicho lo cual, desconecto y me voy a ver alguna serie que merezca la pena. Esto, por supuesto, no incluye ni El barco ni Ángel o demonio, dos -ejem- productos que se merecen todo un post para ellos solitos...

3 comentarios:

Arual dijo...

Pe siempre Pe, desde luego que sí, vaya vestidito ceñido estúpido se endiñó para los Oscar, saldos de Nochevieja, eso es ser generoso con la crítica al atuendo... Como madre me indigna ver que la tonta de ella quiso simular que no ha parido hace poco más de un mes, haciendo una dieta relámpago seguro que peligrosa para su salud, dejando de dar pecho al pequeño Leo (que con estos padres será una megastar seguro pero qué poquita envidia me da angelico) y apareciendo cual chorizo embutido en la alfombra roja. La verdad pensaba que tenía más estilo. Pero si hay vestidos maravillosos, vaporosos y ligeros que disimulan fantásticamente los kilos de más post parto y más con su presupuesto xddd!!!
Un horror y para horror también Bill Cristal, menos mal que mi hijo no ha podido ver ninguna imagen suya sino vuelve a tener terrores nocturnos pero serios con él. ¿Es que la gente no sabe envejecer dignamente?

Vargtimen dijo...

Querido Fernando,

Esta mañana al despertar, he encontrado en mi cama un cabeza de caballo cortada con una nota en la boca que decía "Compra mi novela, capullo". Ni te cuento el susto que me he llevado.
¿Algo que alegar en tu defensa? ¿Alguna coartada mínimamente creíble?

Esta tarde tengo que pillar un avión, así que la buscaré en la librería del aeropuerto para irla leyendo durante el viaje. En cuanto a los Oscars, pues de acuerdo en todo menos en Crystal. Pe estaba guapa de cuello para arriba y ordinaria de cuello para abajo. Menos mal que mi tele no es en 3D, porque esos pechos amenazaban con escaparse y golpear a los espectadores.

3'14 dijo...

La gala (que no vi, pero seguí, ahora te cuento cómo) una mierda, pero para mí resultó genial, te explico: yo trabajaba, de no ser así ni hubiese seguido la ceremonia, más que nada porque ya hace tiempo que este tipo de evento dejó de interesarme. Por mí, podrían dar los premios vía web, citar a los premiados para hacerles la foto, ahorrarnos la alfombra roja, o mejor dicho, teñirla de rojo con la sangre de uno de los perdedores, que se jugaría el tipo en un programa especial en el que los candidatos sin estatuilla tuvieran que participar en una ruleta rusa totalmente REAL. Dicho esto, yo curraba, y el programa radiofónico que sigo todas las noches de lunes a viernes (cuando tengo turno), hicieron un especial Oscars este pasado domingo, con la estelar presencia del crítico de cine Fausto Fernández (delirante, corrosivo, irónico, muy cínico y políticamente incorrecto hasta la saciedad) y la gran mayoría de seccionistas del mencionado programa, y de los que a excepción del crítico de series, el resto tiene tanto conocimiento de cine como cualquier oyente, con lo que la gala "No son oscars" ya bautizada así por los oyentes haciendo homenaje al título original del programa (No són hores) fue apabullante, brutal, dinámica, entretenida y muy, muy divertida, sobretodo por las excasas conexiones que hacían con la gala en sí :)

Pero vamos, que exceptuando a Kirk Douglas, el resto una bazofia deleznable XD

Y tu libro todavía no me lo he comprado, pero lo haré, eché un vistazo por facebook y tiene muy buena pinta. :)