7.4.12

No más impunidad

Pueden obligarnos a mantenerles en nuestras aulas públicas. Pueden obligar a cancelar exposiciones que consideran "ofensivas". Pueden opinar despectivamente sobre cuanta cuestión social les venga en gana. Y, sobre todo, pueden insultar y alentar a la discriminación -homófoba y misógina- tal y como ha hecho esta misma semana el inefable obispo de Alcalá.

La impunidad de la iglesia no conoce límites mientras que el hartazgo de quienes sufrimos -una y otra vez- sus ataques ya toca techo. Tan delictivo -y execrable- me parece el imán que arenga al maltrato y la violencia de género como el sacerdote cristiano que invita a despreciar y marginar al homosexual. Tan enfermo es quien atenta contra la dignidad de la mujer como quien lo hace contra la dignidad de aquel cuya forma de amar no entiende ni comprende.

Jamás juzgaré la fe de nadie -cuestión privada en la que, como en todo lo que afecta a la esfera íntima de nuestra personalidad, no tengo cosa alguna que objetar-, pero sí me opondré siempre a la injerencia-inadmisible- de una institución tan retrógrada como la iglesia -y tan permisiva con sus propios delitos, esos a los que, lamentablemente, ni siquiera hace falta ponerles nombre- en la vida política y social.

Al menos, declaraciones tan aberrantes como las del obispo de Alcalá -retransmitidas por una televisión que pagamos todos: sí, incluso esos gays que tan enfermos y necesitados de curación andamos según este individuo- sirven para poner cada vez más de relieve la lejanía entre la iglesia -su doctrina e ideología oficial- y el pensamiento de los propios creyentes que dudo que comulguen -nunca mejor dicho- con tesis tan fascistas, violentas y alejadas del supuesto mensaje de paz y tolerancia que la iglesia debería promulgar si, en vez de tanto odio y tanta bilis, eligiera como banderas el progreso, la tolerancia y la coherencia. Nada que, en estos tiempos de benedictino oscurantismo medieval, parezca posible.

2 comentarios:

3'14 dijo...

Lamentable... Sigo creyendo en las personas, las que hacen un bien sin juzgar, sin someterse a una religión concreta, un partido político determinado, un color de piel... Los que afirman ser humanos sin estar por encima de nadie, con sus miserias y sus defectos, tratando de vivir lo mejor posible sin causar daños colaterales. Los que comparten, los que te saludan y dan los buenos días y sobretodo, en los que se alegran por tus alegrías.

Lo demás... intereses. Fe poca.

Aeromodelismo dijo...

Muy bueno tu blog!
Saludos